Nací
en Tenerife hace algo más de treinta años, en un pueblo del
norte de la isla llamado Los Realejos, donde aún resido. Siempre
me gustó pintar, así que se convirtió en mi hobby favorito y
como nunca lo vi como un
trabajo me desarrollé de forma autodidacta.
Hace unos siete años cayó en mis manos un
retrato que decidí copiar al pastel, el
resultado me sorprendió tanto que decidí
pintar un segundo, luego un tercero y así
hasta que me enganché. Luego probé al óleo y
tampoco estaba mal, incluso recibí algún
encargo, pero finalmente decidí pintar a
lápiz, quizás buscando el origen. Me gusta
su sencillez y el resultado que emana de él.
Y me encanta la sensación que experimento
cuando de un papel en blanco brotan los
sentimientos y el espíritu de las personas. |
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